[JMJ 97 - Le Cyberjournal]

Se buscaba voluntarios para hacer ... ¡ todo !


MÁS o menos 7'000 jovenes de todos los paises estan ya en Paris desde tres dias para ofrecer sus servicios a los demas. Se llaman "voluntarios". Es decir que estan de acuerdo de no participar a los acontecimientos - o mas bien de participar de manera muy particular - para estar disponible para servir la comida, para acoger a los demas, para ayudar a algunos grupos de discapacitados, para asegurar los servicios de securidad y de salud, etc.

Cuando la Iglesia de Francia hizó su llamada buscando 10'000 voluntarios, los que contestarón, tendian que encontrar veinte amigos para hacer un grupo, un equipo. Durante los tres últimos diás, los volutarios han recibido una formación y estaban juntos para conocerse y vivir juntos un tiempo de fraternidad y de preparación spiritual con misas y una velada.

La responsable de un PC (Punto Central de encuentro) cual recibe como quinientos jovenes decia que para ella es una operación de servicio a la Iglesia y que a pesar de los problemas, las dificuldades que llegan a cada momento le gustaba mucho de poder dar su tiempo y su experiencia para ayudar a los voluntarios y a traves de ellos a todos los jóvenes que llegan del mundo entero.

De dos en dos, los capellanos de los grupos de voluntarios pasan de un grupo al otro para visitarlos. Sor Maria y fray Roberto, dominico, tienen la responsabilidad de ocho grupos de voluntarios. Pasan de un grupo al otro de la estación del Norte a la del Sur de Paris para hablar con "sus" grupos para ayudarlos en los problemas de esta vida comunitaria improvisada. Hay que ayudarlos a tomar un tiempo de oración o por lo menos de relectura de la jornada y de la vida en grupo, hay que sostener el jefe del grupo al nivel espiritual y psychologico. Hoy los grupos estaban acogiendo los peregrinos llegando en las estaciones. Un grupo de México con su diocesis de acogido en Francia estaban cantando "Canta alleluya al Señor" en todas las idiomas además del francés y del español... Ya se sentia un aire de fiesta y de voluntad de vivir algo juntos, como hermanos, en la alegria de ser todos cristianos. Ya se encontraba un estilo de testimonio.

Nicole Giroud